Ser virgen en el Siglo XXI, un gran tabú


Lamentablemente ser virgen en este siglo se considera algo vergonzoso y raro. La gente lo lleva en secreto o se fuerza a cosas que no quiere. Entre todos podemos dejar este tabú. En la práctica clínica muchos profesionales se han encontrado varios casos de mujeres, no tantos de hombres, aunque también los hay pero callan mucho más, que cuando hablan de sus dificultades expresan que el tema del sexo lo viven mal. Hay casos de mujeres vírgenes siendo adultas (ya sea porque no han encontrado la persona indicada, por miedo o inseguridad o por vivencias de abusos que han generado traumas); otros casos de mujeres y hombres que han mantenido sexo con cualquiera para quitarse la etiqueta, e incluso han pagado para pasar ese “peaje”, otros casos de mujeres que al haberse forzado ellas mismas a mantener sexo han desarrollado un rechazo que les impide disfrutar de su sexualidad y hombres que tienen problemas de eyaculación precoz o impotencia debido a la presión que ellos mismos se imponen de dar la talla. También he escuchado casos de chicos y chicas que se ven obligados a llevar una máscara con sus amigos y hablar de sexo con frivolidad para así sentirse integrados, decir que se tiene sexo con cualquiera para sentir prestigio, hablar abiertamente de las intimidades que han compartido... Todo ello forma parte de lo mismo, ponerse medallas con respecto al sexo.


Es cierto, los medios de comunicación y la sociedad en general promueven la sexualidad temprana. Cada vez la gente se inicia antes en el sexo; Si bien antes se esperaba a tener una pareja estable o incluso a después de la boda, a día de hoy los chicos y chicas que aún son niños ya tienen experiencias con el sexo. Se ha pasado de un polo, al polo opuesto. Parece que se ha convertido en una competición en la que ganas si “te has estrenado” antes que los demás, y si no lo haces, eres peor que el resto. se ha establecido una carrera para dejar de ser niño lo antes posible y pasar a ser adulto. No nos engañemos, nosotros mismos lo reforzamos. La mayoría de chistes están relacionados con el sexo, muchos temas de conversación giran en torno a ese tema y nos extrañamos cuando alguien comenta que es virgen. No nos damos cuenta de la presión que ejercemos en nosotros mismos y en el resto. Son muchísimos los casos reales, personas que sufren por una presión social que entre todos mantenemos. Tenemos el poder de cambiar muchas cosas, concienciémonos de lo que estamos haciendo. Entre todos podemos cambiarlo. Me gustaría acabar el post de este mes con una palabra que resume todo lo que os he comentado en las líneas anteriores: RESPETO

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