¿Qué efectos tiene la pornografía en niños y adolescentes?


En todas sus formas, la pornografía está estrechamente relacionada con el placer y la curiosidad sexual. Además de reducir el estrés, aumentar los niveles de fantasía y permitir el autodescubrimiento, entre otros aspectos. Sin embargo, también se han descrito consecuencias negativas para la salud mental, especialmente en menores. Argumentan que se pueden producir conductas sexualizadas problemáticas y que puede darse una cierta predisposición al inicio temprano de la actividad sexual con expectativas poco realistas sobre estas relaciones, conductas sexuales de riesgo, agresión sexual, distorsión de los roles de género y objetivación de las mujeres. El consumo de pornografía por parte de la población niño-adolescente afecta su desarrollo neuropsicológico, funcionamiento sexual y puede desencadenar trastornos hipersexuales en una etapa evolutiva, tanto a nivel físico como socioemocional. nivel cognitivo. “Esto significa que sus habilidades de procesamiento no se agotan y, por lo tanto, les cuesta mucho más separar los hechos de la ficción. Por supuesto, la exposición temprana al contenido sexual puede tener consecuencias significativas a corto y largo plazo”. Al examinar y analizar por qué la población infantil- adolescente consume pornografía, es fundamental considerar los siguientes factores. * Años y edad de inicio: es decir, cuándo consumió pornografía por primera vez. Un estudio reciente muestra que el 46,2% comienza entre los 3 y los 17 años y el 53,8% entre los 6 y los 12 años. * Tipo de exposición: En este sentido, puede ser una exposición no intencionada o intencionada. En el primer caso encontramos un porcentaje que va del 19% al 32%, y en el caso del consumo intencional las cifras van del 22% al 84%. * Género: los niños tienen más presencia y uso que las niñas. * Frecuencia: una variable que recientemente se ha demostrado que es menos relevante para determinar si el uso es problemático. De esta forma, la pornografía puede convertirse en la principal fuente de educación sexual para niños y jóvenes y, como resultado, condicionar la actividad sexual de los jóvenes. Por ejemplo, los adolescentes comparan su actividad con lo que visualizan y tratan de copiarlo para satisfacer al otro.


¿Cuándo puede afectar la salud mental? Este tipo de consumo se convierte en un problema en el momento en que las fantasías, impulsos y conductas sexuales interfieren constantemente con las actividades y obligaciones diarias. “Este análisis se aplica tanto a menores como a adultos. Aunque quieran controlarlo, no pueden. Llega un momento en el que no se disfruta e incluso se sigue consumiendo. Ahí es cuando podemos hablar de un uso problemático de la pornografía. Hay situaciones en las que se hace cada vez más necesario ver y/o consumir contenido pornográfico más extremo y/o más sofisticado. Esto puede llevar al descuido de las responsabilidades propias en diferentes contextos de la vida, lo que genera ansiedad, culpa, depresión y conflictos interpersonales” Un problema clínico, no moral. Muchos profesionales coinciden en la necesidad de tratar el problema como una realidad clínica desde el principio, no como algo moral o cultural. Afirman que el uso problemático de la pornografía muestra similitudes de comportamiento con otras adicciones. Por tanto, la forma de solucionar esto es similar: acude a un profesional para que aprenda a controlar este comportamiento con tratamientos personalizados. “La sexualidad es un fenómeno dual, físico y psicológico. En el ámbito de la sexualidad, debemos abordar estos temas de forma interdisciplinar”. En muchas ocasiones se recomienda adoptar un enfoque integrador y multidisciplinario que involucre a padres, escuelas, pediatras y profesionales de la salud mental. Los profesionales pueden utilizar herramientas como entrevistas psicosexuales, psicoterapia, farmacología y psicoeducación. Esta y otras herramientas complementarias, como los grupos de apoyo, ayudan a prevenir las recaídas y a controlar el comportamiento sexual. En cuanto a los adolescentes, dos de las herramientas más recomendadas por los expertos para prevenir el uso problemático de la pornografía: el control parental y la educación sexual en Internet. Promover el uso de Internet en ZONAS COMUNES DE LA CASA.

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