El poder de la mente en el deseosexual


“Todo empieza con un pensamiento y termina con un pensamiento”.

El deseo sexual es definido como el “apetito” que surge antes de la excitación. En otras palabras, es una etapa o fase en la que la excitación comienza por medio de estímulos internos y externos.

L@s sexolog@s, antes de tratar la pérdida del deseo sexual en sus pacientes, siempre tratan de descubrir “cuáles son esos pensamientos incongruentes o mal construidos que se deben desechar de inmediato”.

Existen cuatro tipo de detonantes para la pérdida del deseo sexual en las mujeres: fisiológicos, psicológicos, de cansancio y de imagen corporal.

El detonante corporal surge porque a la mujer se le exige estar bella físicamente para despertar el interés de la otra parte. Mientras, los de cansancio son por la gran cantidad de tareas que se les imponen a las mujeres en la sociedad; los fisiológicos, porque tienen hasta 10 veces menos testosterona que los hombres.

Esto último surge porque la testosterona es “el principal inductor interno que activa el deseo” tanto en hombres como en mujeres.

Los inductores se dividen en internos y en externos. Los internos pueden ser las hormonas, los neurotransmisores, las fantasías, los deseos, los sueños eróticos y las estructuras neuromusculares. Los externos, estímulos que pueden sentirse por medio del tacto, el gusto, el olfato y la audición.

Precisamente, esas experiencias sensoriales y esas reacciones que ocurren en el cuerpo humano son inductores que “activan el deseo sexual”. “Las hormonas son la gasolina del deseo”.

El deseo sexual es una de las áreas más complicadas de estudiar en el campo de la psicología, pues su complejidad varía según el paciente. Por ejemplo, lo que despierta el deseo sexual en los hombres cambia de acuerdo a su contexto sociocultural.

Sin embargo, el deseo sexual es un impulso que surge en los seres vivos como parte de su naturaleza, por lo que “hay unos inductores en la naturaleza que excitan”.

Los estereotipos también afectan el deseo

Los estereotipos que la sociedad ha construido entorno a los géneros impacta negativamente el deseo sexual, debido a que “ese pensamiento depende totalmente de cómo me educo”.

Según un estudio publicado , solo el 65% de las mujeres heterosexuales alcanzan el orgasmo durante el acto sexual. Mientras, un 95% de los hombres respondieron “sí” haberlo alcanzado.

“Por la cuestión cultural machista en donde se espera que la mujer asuma un rol pasivo, si ejerce uno activo, se piensa que ha tenido experiencias sexuales previas”.

La falta de diálogo, puntualizó, puede provocar

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