Guardaya. Un viaje por la etnografía.

 

 

Iñaki Cabrera y David Salazar 

Facebook y hashtag #sigueelsendero Escúchanos los jueves a las 18:00 en Radio Teror 107.6 Fm 

1sigueelsendero@gmail.com 

 

 

Tiempo atrás, en una de nuestras aventuras, mientras afrontábamos uno de los varios caminos que recorren el abrupto paisaje al pie de la Sierra del Bentayga, llamó nuestra atención un diseminado de casas que se repartían entre los pequeños interfluvios que configuran esta parte de la Caldera de Tejeda. Incluso, desde aquella dilatada distancia, este pequeño núcleo de casas a los pies de los Riscos de Chapín mostraba una intrigante belleza. Guardaya. Un viaje por la etnografía. Partiríamos en el amanecer con una soliviantada presencia de los alisios que arrastrarían en volandas una llovizna horizontal, suficiente para impregnar por completo nuestras prendas y todo lo que abrazaba este pueblo de Artenara. Nuestro camino se iniciaría al pie de la estatua de Miguel de Unamuno que acertádamente, desde la plaza principal, encuadra su vista hacia el paisaje petrificado que nos muestra la inmensidad de la Caldera de Tejeda. Dejamos atrás las callejuelas de Artenara y nos adentramos en polvorientos caminos que descendían hacia el barranco de Tejeda y que luego se transformarían en senderos fuertemente marcados. En una pequeña planicie con maravillosas vistas hacia el omnipresente Roque Bentayga, nos detuvimos maravillados a contemplar la imagen de esta rocosa y escarpada extensión, que nos embutía en la parte más abisal de un mágico Parque Rural del Nublo. Pronto, la vereda ganaría en accidentalidad y la piedra sería el elemento preponderante. Más adelante, examinaríamos con esmero un antiguo refugio de pastores anclado en un solapón y restos de una casa derruida. El camino se iba desdibujando a cada paso que nos acercaba al cauce de un pequeño barranquillo. Allí nos cruzaríamos con una pista de tierra entre pinos, grandes tabaibas y zona de pastizales. Lugar que elegimos para hacer una pausa y recuperar algo de energías, mientras observábamos a cierta distancia varios burros que andaban parsimoniosos por la zona. Siguiendo la pista forestal llegaríamos a la vecindad de Guardaya de Arriba, donde nuestras expectativas, se cumplirían con creces. Un pequeño conjunto de casas construidas siglos atrás y en particular una de ellas con un carácter mas colonial y de mayor porte que las anteriores se postulaba como un verdadero manjar para nuestras vistas. La techumbre de la vivienda principal estaba adornada con cañas agrupadas que formaban un rítmico dibujo que nunca hemos vuelto a ver en otra construcción. Muebles hermosamente labrados y entre ellos, un curioso bote de leche infantil con fecha de caducidad en los años 70 del siglo anterior. Abrumados por tanta historia de nuestro mundo rural, describimos alguna que otra vuelta siguiendo la orografía del terreno. Seguidamente, afrontamos un descenso al profundo Barranco Grande de Tejeda, hasta encaramarnos sobre el canal Bentayga. Su hormigonada construcción nos haría de guía y camino, ascendiendo lentamente hasta donde este barranco apura su encaje, su escarpe y su accidentalidad. Una desdibujada vereda nos haría abandonar esta longitudinal construcción. Finalmente, una fuerte pendiente entre dispersas viviendas y terrenos agrícolas, nos llevaría hasta el casco antiguo del pueblo de Tejeda que, como reza el cartel, es uno de los Más Bonitos Pueblos de España.

Please reload

Entradas destacadas

I'm busy working on my blog posts. Watch this space!

Please reload

Entradas recientes

July 2, 2020

May 2, 2020