#sigueelsendero

 

 

Iñaki Cabrera y David Salazar 

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1sigueelsendero@gmail.com 

Aquella tarde había quedado con Samuel, íbamos a recorrer la costa norte de Gran Canaria. Mientras me dirigía hacia Tinoca, iba recordando cómo había surgido aquella ruta, y porqué la consideraba tan especial. Recordaba a Iñaki narrándome la belleza del paisaje que había recorrido, del mar rompiendo contra las rocas, del olor a salitre y de las alturas de los acantilados. Por aquel entonces, él viajaba sólo, bueno, sólo no, siempre le acompañaba su fiel perrita Lima. Era la primera excursión que hacía más allá de Teror y su querido Osorio. Tenía ansias de conocer más rincones de la isla, pero esta ruta y sus acantilados, le hicieron plantearse que sería mejor ir acompañado en futuras aventuras. No tardé mucho en ofrecerle mi compañía, y enseguida empezamos a planificar cual sería la ruta que debíamos hacer, surgió Tamadaba, el Roque Faneque y muchas historias más. Y así, de esta conversación y aquella ruta por la Costa de Arucas germinó #sigueelsendero y las historias que hemos contado y otras que contaremos. 

La Costa Norte de Arucas. “Senderos a pie de Acantilados” 

Pero volvamos a nuestra historia, Samuel y yo habíamos iniciado el camino desde la gasolinera de Tinoca, el primer lugar que llamó mi atención fue una lengua de tierra que se adentraba en el mar a modo de península, que llaman la Punta de Arucas, era hueca en su interior y el mar batía con fuerza entrando por la oquedad y dejando el aire lleno de salitre. El camino discurría pegado al mar, pero en altura, al borde del acantilado, nos habíamos quedado asombrados viendo un roque que había sido partido por la mitad, fruto de la erosión que ocasiona el bravío mar. 

Luego veríamos unas escaleras que parecían bajar hasta el mar. Tiempo después, averiguaríamos que conducen a un pozo y a una cueva que llaman El Guincho, un lugar mágico, sin duda, y que no tardaríamos en visitar, pero esa es otra historia, que contaremos en otra ocasión. Un poco más adelante descubrimos varias galerías de agua que se adentraban en la montaña, de algunas aún emanaba agua. Mi cabeza fotografiaba mentalmente estos lugares, pues sin duda volvería para investigarlos junto a aquellas extrañas escaleras. 

Seguíamos bordeando la costa de cala en cala, pasando por delante de pintorescas y coloridas construcciones que aprovechan las oquedades y solapones que aquella costa ofrecía, para convertirlas en viviendas y refugios de pescadores. Recorríamos zonas áridas, donde los colores de tonalidades marrones, junto a los negros y grises volcánicos, sólo eran ensombrecidos por el azul del mar y el blanco de la espuma al estallar las olas contra las rocas. Solitarios pescadores se repartían entre las rocas, vigilando el mar sin perder de vista la punta de su caña, esperando a que algún pez picara el anzuelo, era una estampa romántica y me hacía recordar aquellos días en que salía a pescar con mi padre. 

El camino iba cumpliendo con las expectativas creadas, las galerías de agua, el roque partido, los acantilados, las pintorescas casas, el azul del mar, el aire ensalitrado. Y de pronto cambió el paisaje, rocas grises perfectamente pulidas se mostraban ante nosotros, y sobre ellas, varios charcos de diferentes tonalidades, desde el más puro blanco a tonos rosados y otros de aguas cristalinas, todos ellos rodeados de piedras volcánicas y pequeños canalillos que los comunicaban. Habíamos llegado a las Salinas del Bufadero, únicas salinas que se conservan con origen prehispánico en toda esta hermosa isla. 

Pero este no era nuestro destino, debíamos avanzar más hasta alcanzar la playa del Puertillo de Bañaderos y sus piscinas naturales, donde cuentan las crónicas, se bañaba la princesa Tenesoya, sobrina del Guanarteme Egonaiga “El Bueno”, quien fue apresada, raptada y conducida a Lanzarote por los invasores. ¡Como me fascinan estas historias! Después de contarle a Samuel esta leyenda, decidimos dar por finalizada la ruta, no sin antes darnos un baño en las mismas aguas cristalinas donde otro se bañara Tenesoya en la ysla de Canaria. 

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