¿Somos libres a la hora de alimentarnos?

August 1, 2016

Preparador físico y entrenador personal.

 

¿Somos libres a la hora de alimentarnos?

No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres. Carlos Fuentes 

David Cáceres 

Preparador físico y entrenador personal 

vendrían los alimentos que veía en el supermercado? Me llamaba mucho la atención ver tantos productos con cajas tan bonitas, que inocente era… 

Con el paso de los años, mi curiosidad había cambiado, ya no era tan inocente, tenía más o menos clara la procedencia de los productos, lo que si me replanteaba era ¿Cómo si vivimos rodeados de mar, casi es imposible encontrar pescado autóctono en una gran superficie? A día de hoy también encontré solución a esa pregunta. 

Ya más adulto, lo que si me ocasiona una gran preocupación es la calidad de nuestra cesta de la compra… ¿Compramos realmente lo que queremos? ¿Sabemos en realidad los componentes de nuestra compra? 

Con el paso del tiempo e investigando, me quedé estupefacto al ver como se manipula la comida para que tenga sabores determinados, como se usan cantidades enormes de tres componentes importantísimos en el gusto de los alimentos, como son el azúcar, la grasa y la sal, también me doy cuenta de la realización de campañas publicitarias millonarias, realizadas por los departamentos de marketing de las multinacionales para colocar los productos en el mercado… a mi me parece asombroso, sobre todo como deciden sacar un producto y lo colocan sin ningún problema obteniendo beneficios millonarios. 

Voy a contar algún ejemplo para que veáis lo llamativo de la cuestión; la bebida “Tang”. Esa bebida fue producida sobre los años 1950 en los Estados Unidos, supongo que os acordareis, eran unos polvitos que se mezclaban con agua y sabían a frutas, bien, sus creadores se aprovecharon de la incorporación de la mujer al trabajo que fue sobre los años 70-80 para promocionar este producto; como la mujer tenía poco tiempo para cocinar, puesto que ahora trabajaba, necesitaba un producto rápido, rico y nutritivo para dar de merendar a sus hijos, hasta ahí de acuerdo, todo normal, lo que no es tan normal es la cantidad tan grande de azúcar que tenía, unas 6 cucharadas por sobre, vamos una cosa desorbitada, pues tuvo un éxito tremendo… Lo peor de todo es que ante pusieron las ventas masivas a la salud de la población, haciendo aumentar las tasas de obesidad sobre todo en los niños, hasta niveles alarmantes en los Estados Unidos. 

Lo que intento transmitir es que detrás de cada producto del supermercado, hay muchas personas trabajando, por un lado, intentando que tenga la textura, sabor y forma adecuada, por otro, existe una labor de marketing tremenda, preocupándose de poder llegar con ese producto al mayor número de consumidores posibles, nuevamente sin grandes escrúpulos, y sin mirar por la salud de la población. 

La única forma de poder elegir lo que comemos es yendo a mercados agrícolas, ferias de agricultura y mercados locales, esta es la única manera de obtener productos lo más frescos y saludables posibles, evitando en todo momento productos procesados, que ponen en la etiqueta sabor a tal fruta, y lo que en realidad lleva es un componente creado en el laboratorio que se supone que sabe a fruta, porque la fruta real, no la ve por ningún lado. 

Por último, quiero hacer hincapié a nuestros lectores en que aprendan a leer las etiquetas de los productos, intentaré redactar más adelante una guía de cómo leer las etiquetas para comprar con las mayores garantías posibles y mayormente animo a todo el que quiera a reflexionar si en realidad… ¿Somos libres a la hora de alimentarnos? 

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