La importancia del aprendizaje según Einstein

April 2, 2016

Preparador físico y entrenador personal.

 

 

“Tengo una pregunta que a veces me tortura: estoy loco yo o los locos son los demás. 

Albert Einstein” 

 

 

A priori, el título puede hacernos creer que el tema a tratar en este artículo poco tiene que ver con la salud, espero que al final del mismo comprendáis que se trata de todo lo contario. El aprendizaje y el conocimiento tienen una importancia vital en nuestras vidas. Ellos nos permiten adquirir una perspectiva del mundo “diferente” y necesaria para continuar con nuestro proceso evolutivo. 

En esta ocasión he querido hacer un homenaje a una de las mentes más prodigiosas de la historia, se trata cómo no, de Albert Einstein. Entre sus mayores éxitos podemos destacar la teoría de la relatividad, sus explicaciones sobre el efecto fotoeléctrico o por sus contribuciones a la física teórica. Era judío-alemán, nacionalizado estadounidense al final de su vida a causa de la persecución nazi. Como todos los que saben mucho, sentía que sabía muy poco, y tal vez ahí residía la conexión que siempre sintió con la infancia. 

Probablemente por esa conexión con la niñez, por su pasión por jugar y moverse en lo desconocido, el famoso físico se carteó con varios niños a lo largo de su vida. 

Me gustaría citar dos ejemplos, el primero con una niña muy astuta llamada Tyfanny, siendo el segundo su propio hijo. 

En el caso de Tyfanny, recogemos un fragmento muy interesante y que dice así: 

El 19 de septiembre de 1946 la niña escribe al físico: 

“Se me olvidó decirte, en mi última carta, que era una chica. Quiero decir, que soy una chica. Siempre me he arrepentido de ello, pero ahora ya estoy más o menos resignada con el hecho de serlo. En cualquier caso, odio los vestidos y los bailes y todas esas mierdas que les gustan a las chicas. Prefiero los caballos y la equitación. Hace mucho, antes de querer ser científica, quería ser jinete y montar a caballo en las carreras. Pero eso fue hace mucho. ¡Espero que no pienses que valgo menos por ser una chica!”. 

La respuesta de Einstein fue breve: 

“A mí no me importa que seas una chica, pero lo más importante es que no te importe a ti. No hay ninguna razón para ello”. 

Tenemos que tener en cuenta, que en aquella época, la figura de la mujer no tenía tanta transcendencia en la sociedad como la tiene hoy en día, por lo menos en lo que concierne al mundo laboral. Einstein demuestra que las limitaciones en muchas ocasiones nos las ponemos nosotros y que cuando tenemos delante a una persona que excluye o margina a otra por cualquier tipo de condición, queda en evidencia que la inteligencia no es su virtud. 

Me gustaría enseñar la carta que Einstein escribe en respuesta a la de su hijo: 

“Mi querido Albert, 

Ayer recibí tu cariñosa carta y me hizo muy feliz. Tenía ya miedo de que no volvieras a escribirme nunca. Me dijiste, cuando estuve en Zurich, que se te hace extraño cuando voy a Zurich. En consecuencia, creo que es mejor si nos encontramos en algún otro lugar, donde nadie interfiera en nuestro bienestar. En cualquier caso, voy a rogar que cada año pasemos un mes entero juntos, para que veas que tienes un padre que se interesa por ti y que te quiere. También puedes aprender muchas cosas buenas y bellas de mí, algo que otra persona no podría ofrecerte tan fácilmente. Lo que he conseguido gracias a mi extenuante trabajo no debe valer sólo para los desconocidos, sino sobre todo para mis propios hijos. Estos días he completado uno de los más hermosos trabajos de mi vida; cuando seas mayor, te lo explicaré. 

Estoy muy contento de que halles placer en el piano. Eso y la carpintería son, en mi opinión, las mejores actividades para tu edad, mejor incluso que el colegio. Porque son cosas muy apropiadas para una persona joven como tú. Toca al piano principalmente lo que te guste, aunque la profesora no te lo asigne. Esa es la mejor manera de aprender, cuando estás haciendo algo con tal disfrute que no te das cuenta de que el tiempo pasa. Yo estoy a veces tan enfrascado en mi trabajo que se me olvida la comida a mediodía… 

Un beso para ti y otro para Tete de tu 

Papá. 

Recuerdos a mamá”. 

Quizás lo que más se haya destacado de la carta sea la creencia profunda que expresa el físico de que para aprender lo mejor que puede uno hacer es disfrutar de la tarea a la que se entrega: disfrutar tanto que no se da cuenta de que el tiempo pasa. Al margen de las recomendaciones de los demás, e incluso de los programas académicos establecidos, debemos hacer lo que nos gusta para aprender y mejorar con ello.

 

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