HAMBRE Y CONSUMISMO; “REALIDAD O MITO”

February 17, 2016

Preparador físico y entrenador personal.

 

De todos es sabido que ir a hacer la compra con el estómago vacío no es muy aconsejable, a no ser que quieras llenar el carro de la compra hasta los topes. Probablemente acabaremos comprando muchos más caprichos que si hubiéramos ido saciados.

 

Sin embargo lo que ahora se demuestra es que no solo compramos más comida sino que también otro productos que poco o nada tienen que ver con la alimentación. Investigando he encontrado un estudio que demuestra como ocurre esto. El estudio es el siguiente:

 

Una doctora de la universidad de Minnesota y su equipo realizaron una serie de cinco experimentos de comportamiento que incluyeron a un total de 379 personas. En un experimento, los voluntarios fueron interrogados en un café, clasificados de acuerdo con lo hambrientos que sentían, y luego se les pidió que opinaran acerca de una serie de productos alimentarios, como los sándwiches o las galletas, así como artículos no alimentarios.

 

Las personas hambrientas calificaron mejor los productos alimentarios, pero en cuanto a la calificación de productos no alimentarios no se halló una diferencia significativa. No fue así a la hora de calibrar el deseo de adquirir tales productos: tanto los alimentarios como los no alimentarios eran más deseados por los hambrientos.

 

Un experimento posterior invitó a un grupo de personas con hambre a la universidad, donde la mitad de los voluntarios fueron invitados a consumir una tarta. Los resultados fueron similares.

 

Con estos resultados, la doctora y sus colegas exploraron si el hambre conduce a la gente a adquirir artículos no alimentarios cuando tienen que pagar por ellos. Los investigadores viajaron a unos grandes almacenes y escanearon los recibos de 81 compradores, que luego fueron sometidos a una batería de preguntas para evaluar su estado de ánimo y lo hambrientos que estaban.

Después de tener en cuenta el estado de ánimo y la duración del tiempo de compras, los resultados mostraron que los compradores hambrientos compran más productos no alimentarios y gastan hasta el 60 por ciento más que los compradores sin hambre.

 

 

 

Los hallazgos sugieren que el hambre crea una mentalidad adquisitiva que anima a la gente a conseguir más cosas en general, sin importar si se ofrece de forma gratuita o lleva una etiqueta con un precio.

 

También es importante decir que este experimento tiene sus límites, cuando la persona tiene mucha hambre lo primero que hará es satisfacer su apetito.

 

Me parece interesante reflejar este experimento para concienciarnos cuando vamos a comprar y nos dejamos llevar por las ansias de consumir. Habría que aplicar un ejercicio importante de autocontrol e intentar llevar anotado todo lo que vayamos a comprar de antemano, así nos ahorraríamos un buen disgusto a final de mes.

 

“Nuestra sociedad ha llegado a un momento en que ya no adora al becerro de oro, sino al oro del becerro”. (Antonio Gala)

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